Cuentos normales, raros y absurdos
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Prólogo Hay libros que se dejan clasificar. Este no. Bajo el título tranquilizador de Cuentos normales, raros y absurdos, A. J. Bozinsky despliega una serie de artefactos narrativos que comienzan en lo reconocible y terminan, casi siempre, en un territorio donde lo grotesco, lo metafísico y lo cruel se dan la mano sin pedir permiso. La normalidad es apenas una puerta; lo raro, un pasillo; lo absurdo, la habitación donde alguien —o algo— nos espera. En estas páginas no hay moralejas ni redenciones. Hay oficinas donde la jerarquía adquiere tintes infernales; reyes diminutos que paren su propia estirpe; cometas que no anuncian el destino de imperios sino la degradación de lo doméstico; viajes en el tiempo que desembocan en la barbarie; demonios que trabajan en relación de dependencia. Cada relato parece empujar un poco más los límites de lo tolerable, pero lo hace con una precisión casi quirúrgica y un humor oscuro que evita el mero exceso. La reedición de este volumen confirma algo que ya estaba latente: estos cuentos no pertenecen a una moda ni a un momento específico. Operan como pequeñas máquinas de corrosión. Corroen la fe en el progreso, la idea de autoridad, la tranquilidad de lo cotidiano y, sobre todo, la ilusión de que el mal es siempre espectacular y ajeno. Aquí suele ser íntimo, ridículo, administrativo. El lector que se adentre en estas páginas haría bien en no buscar consuelo. Encontrará, en cambio, una mirada que no retrocede ante lo desagradable y que sabe que, a veces, la risa más franca nace en el borde mismo del espanto. Que esta nueva edición circule como lo que es: una invitación a cruzar el umbral de lo aparentemente normal… y a descubrir que del otro lado nunca hubo garantías. |
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